jueves, 13 de noviembre de 2008

88 minutos - 6

Dirección: Jon Avnet.
Intérpretes: Al Pacino, Alicia Witt, Amy Brenneman, Leelee Sobieski, Benjamin McKenzie.

El Dr. Jack Gramm, psiquiatra forense del FBI, quien declaró años atrás en un juicio para condenar a un asesino serial – a punto de ser ejecutado – recibe una llamada en la cual se le informa que le quedan 88 minutos de vida. Al mismo tiempo empiezan a reeditarse crímenes similares a los perpetrados por el condenado a muerte.

Las historias contra reloj, recurrentes en Hollywood, suelen ser puestas en el ojo de la crítica, y no siempre de manera positiva; la exigencia y la presión que demandan no siempre son resueltas con acierto por los realizadores de este tipo de filmes. Es el caso de 88 minutos, una película psicológica y de acción del director Jon Avnet, que toma como eje la persona de un psiquiatra enfrentado no sólo con una inminente posibilidad de muerte sino con su propio entorno y hasta con su pasado.

La película resulta buena, y el producto se apoya en dos bases: un buen guión y una magnífica interpretación de Al Pacino. El primer ítem depende íntegramente del segundo, ya que sin una actuación convincente la historia fracasaría, y es entonces cuando el veterano actor – de la misma manera que lo hizo en “Scent of a woman” – se encarga de tornar creíble lo que sería otro filme más. La proximidad de la muerte, los desencuentros y cavilaciones internas, la tensión de una situación en la que el protagonista debe desconfiar de todo el mundo, son manejadas por Pacino con simpleza y maestría, y logra sin problemas introducirnos en el clima de nerviosismo propio que se hace general.

El resto del elenco acompaña y nada más; no hay actuaciones descollantes, salvo la de Pacino. Incluso algunas de las protagonistas femeninas tienden un poco a sobreactuar, usual en este tipo de filmes de tinte psicológico que exigen sobriedad y justeza.

El director muestra la historia de manera acertada; el suspense tal vez sea buscado de manera chabacana y grotesca por partes, pero con sorpresa y efectividad en algunas otras. Asimismo algunas tomas aceleradas son redundantes y ciertos flashbacks irrumpen brusca e inexplicablemente sin aportar demasiado a la escena. Incluso el final tal vez tenga algo de exagerado, pero acorde a lo que demanda la acción requerida por el argumento.

La música es un tanto light, lo cual puede resultar entendible considerando que una banda sonora un poco más voluptuosa hubiera creado un marco innecesario de exceso y sobrecarga, restando credibilidad a la historia.

En resumen, un buen entretenimiento, una buena actuación de Al Pacino y no demasiado más que eso.

A destacar: El ritmo bien manejado de la trama.
A reprochar: La obviedad y el cliché de algunas escenas y personajes.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Sex and the City (2008) - 6

Dirección: Michael Patrick King.
Intérpretes: Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis, Cynthia Nixon, Chris Noth.

Carrie Bradshaw, escritora neoyorquina, acepta casarse con el gran amor de su vida, al tiempo que una de sus mejores amigas sufre un desengaño en su matrimonio. La boda tendrá algunas complicaciones.

En 1998, basada en la novela de Candace Bushnell, la cadena HBO ponía en el aire la serie "Sex and the City", que narraba las andanzas de cuatro amigas neoyorquinas que intentaban estabilizar su vida sentimental. El éxito indujo a los productores a filmar una película, que demoró su realización debido a las pretensiones salariales elevadas de Kim Cattrall, quien interpreta a la fálica Samantha Jones, la cual incluso - a contrario de lo que sucede en la ficción - parece no llevarse del todo bien con Sarah J. Parker.

El filme parece ser sólo apto para quienes disfrutan de la serie y conocen sus vaivenes, ya que los personajes - salvo los de Samantha y la aniñada Charlotte - no resultan bien definidos y en determinadas escenas cuesta comprender lo que el guión no explicita y que surge de los estereotipos delineados previamente.

El ritmo que ofrece la trama es bueno, y el manejo de las emociones del espectador resulta admisible solo hasta el punto en que la sensiblería invade injustificadamente algunas escenas, lo cual no procede sin embargo en detrimento del producto terminado. Incluso el mensaje final de la película es extraordinario, hasta que se derrumba, empalagado por el exceso, con una melosa frase de Carrie Bradshaw, lo cual, por cierto, no le resta mérito.

Durante el desarrollo de la cinta se perciben algunos toques sarcásticos que son dignos del aplauso, expresados mediante el contraste rápido y efectivo de situaciones ambiguas y momentos contradictorios, con un leve toque bizarro, que tal vez apunten, más que al regocijo sin justificaciones, a una sutil crítica hacia la superficialidad y el snobismo, la cual sin embargo no queda del todo definida durante el filme; ambos elementos parecen más bien ser ensalzados en ciertos momentos (el desfile de joyería y vestuario haría ruborizar hasta a las más ornadas reinas: el anillo que recibe Samantha como regalo de su novio efectivamente cuesta U$S 50.000, por sólo citar un ejemplo).

Sorprenden las actuaciones de Kristin Davis y de Cattrall, sobre todo de la primera, que - pese a hacer todo lo posible, en el afán de dotar a su personaje de mayor credibilidad - no cae en la sobreactuación, sino que le alcanza con las dos horas y media de rodaje para estilizar un arquetipo feminoide profuso en cavilaciones extramundanas y en desbordes emotivos, siempre en la fastuosa atmósfera de superficialidad y carteras de Louis Buitton, vestidos de Dior y zapatos de Manolo.

No deja de ser un capítulo más de la serie, entretenido como producto televisivo, pero que fracasa en su intento de dejar un mensaje profundo y emotivo, y que sólo alcanza para que los corazones femeninos se estremezcan al comulgar en sentimiento con los desplantes sufridos por las pobres mujeres, y algunos maliciosos masculinos sonrían con sorna - y siempre en silencio - al reencontrarse con determinadas conductas ambivalentes e irascibles.

A destacar: La última escena.
A reprochar: La banalización de ciertos tópicos en el intento de dejar un mensaje profundo.