Director: Oliver StoneIntérpretes: Tom Berenger, William Defoe, Charlie Sheen, Forest Withaker.
Vietnam, fines de los ’60. El joven Chris Taylor se alista como voluntario para participar en el frente de batalla.
Una vez allí, asignado a un pelotón que es enviado a diversas y duras misiones, se enfrenta cara a cara con la cruda realidad de la guerra y todos sus matices.
Siempre dispuesto a abordar temas polémicos – el asesinato de Kennedy, biopics como Nixon o The Doors – Oliver Stone nos ofrece, en este filme ganador del Oscar a la mejor película, un descarnado relato de la guerra de Vietnam, la cual es vista a través de los ojos de un muchacho que decide marchar por cuenta propia al conflicto bélico. Esta actitud del personaje constituye un desafío a los cánones de la época, según los cuales sólo los menos agraciados socialmente eran los indicados para marcharse a morir en una guerra que los americanos siempre consideraron ajena. Desde aquí se marca un punto de partida para la interpretación psicológica del personaje (correctamente interpretado por Charlie Sheen, aunque podría haberse comprometido más con el personaje), como una contracara noble hacia lo moralmente reprochable dentro de las tradiciones del sistema.
A medida que transcurre la cinta nos adentramos en las pasiones, dramas, conflictos y sueños de los integrantes del pelotón, y la ambivalencia moral latente logra crear un clima siempre enrarecido en el cual la ingenuidad de Taylor se desmorona en tanto crece la oscilación ambigua entre lo que el sistema admite (o exige) como necesario y lo moralmente correcto. Más allá de la crítica anti-bélica de Stone, subyace un notorio mensaje revisionista hacia los parámetros culturalmente establecidos que determinan los comportamientos sociales y hacia la conducta humana en general.
Las escenas bélicas logran estremecer, y el dramatismo, que surge en los muy bien narrados momentos en los que las injusticias propias de toda guerra son denunciadas, sacude de manera profunda. Las actuaciones de los enfrentados sargentos interpretados por unos sensacionales Tom Berenguer y William Defoe aportan una desmesurada credibilidad como ejes de un cerco dentro del cual se debaten la justicia, la amistad, la soledad, la esperanza, la vida y la muerte.
Resultan muy acertadas las tomas en las escenas de combate, que no marean ni aturden como en otras películas del género; no asistimos aquí a un despliegue de sonido y efectos visuales. Lo que se quiere mostrar es el momento visto desde los ojos de los desesperados protagonistas, lo cual se logra con extraordinario acierto. La banda sonora tal vez aporte demasiada sensiblería por momentos, pero acompaña a la perfección ciertas escenas en las que el drama desborda con creces a la intensidad propia de un tiroteo de ametralladoras. El guión brilla por su sobriedad y la definición de los personajes es perfecta.
Espléndida cinta de cine bélico, cita obligada para adentrarse en lo que significa realmente una guerra, sus aristas psicológicamente más densas, y sus deplorables e inalterables consecuencias.
A destacar: Su implacable crítica.
A reprochar: La opacidad de su fotografía.

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